Llevar las empresas a puerto seguro no es cosa sencilla y menos ahora con la interconexión global. Lo que sucede en un lugar termina afectando a otro gracias a que ahora formamos parte de un sistema más amplio, bueno para algunos; pero malo para otros.

La crisis financiera de 2008 trajo consigo una caída importante en el PIB de muchos países incluyendo a España. Hasta 2017 no se han recuperado los valores previos a aquella crisis, la caída interanual del PIB llegó a 0,8% en aquél año. En ese año la desaceleración rondaba el 1,7%. Quizás estos datos macroeconómicos no digan mucho al ciudadano común; pero eso significaba una caída en la producción, desempleo, el impacto sobre la adquisición de viviendas nuevas y de segunda mano cayó de modo importante y luego le sobrevino un fuerte coletazo a la construcción.

persona

En el mundo se hablaba de la crisis inmobiliaria, se daban créditos para compra de viviendas a personas que no tenían el respaldo suficiente para asumir esas responsabilidades, la burbuja se infló tanto que la explosión de los subprime hizo un severo daño no solo a la economía de Estados Unidos, sino que además golpeó con fuerza a economía con marcadas debilidades como la española. Pero desde 2013 la recuperación en el sector comenzó a ver luz. En lo que respecta al segmento de las naves industriales como en otros segmentos las cosas tomaban aliento. Los solares levantaban el interés de consorcios que buscaban una manera de aprovechar el envión que estaba teniendo la economía y hacerse con buenos precios al comprar en un momento de comienzo de recuperación que haría una inversión con muy buenas proyecciones de obtener un diferencial de beneficios al momento de vender opciones modernas para los futuros emprendimientos que necesitarían lugares donde echar frutos.

Cataluña, por ejemplo comenzaba en 2014 a ver un crecimiento de 2,6% lo que resultaba muy alentador pasado un panorama depresivo, el aumento en las ventas de naves industriales fue muy superior, subió ese año y subió sobre el 28%. La situación seguía siendo difícil; pero había un sector que apostaba al futuro cercano y por lo visto no se equivocaron.

carteles de se vende

Las ventas aumentaban; pero ¿Qué pasaba con los precios? ¿Estaban a la altura de los años anteriores al desastre? La verdad es que no se ha alcanzado ni siquiera hasta 2017; pero subieron substancialmente si se les compara a los precios que cayeron. Eso quiere decir que quienes no vendieron hasta antes de 2007, no han podido ver precios atractivos para hacerlo hasta ahora. De modo que los solares industriales pueden ser adquiridos a buen precio para los compradores, teniendo la expectativa de que en unos pocos años las propiedades hayan recuperado el valor de años de bonanza. Los mercados son como las personas, aunque existen modelos para medir y proyectar, la verdad es que nunca se puede tener certeza absoluta de lo que tiene que ver con él.

Fuentes especializadas del sector inmobiliario está positivos dadas las cifras del año pasado (2016) cuando la demanda en el sector logístico industrial subió 7,58%, mientras que la venta hizo lo propio con un 15,79%.

En el caso de Cataluña, el ambiente político ha enrarecido el escenario proyectado, y es que la política y la economía van de la mano. Empresas como Bimbo, Applus, Grupo Planeta, Caixa Bank, Idilia Foods, han decidido migrar a otros lugares ante la situación que se vive en la actualidad. Así un elemento que parecía no estar en el escenario de perturbación del mercado inmobiliario en la zona ha terminado por afectarlo de manera importante.